Noche en blanco

El camión de la basura ha doblado la esquina y ha sorprendido al patoso contenedor. Lo prende, lo abraza y, entre acelerones, devora sus pestilentes intestinos. El contenedor abre su bocaza como si fueran los últimos estertores de la muerte. En vano rechina, se queja, se resiste. Pero todo está perdido. Con la tapa golpea el silencio de la noche, una vez, y otra y otra. Como el luchador que da manotazos en la lona para que el árbitro detenga el combate. Rendido, por fin se rinde. Camión 1, Contenedor 0.

El Tiempo pierde el tiempo en reformular la receta ancestral de las horas largas. Me la da a cucharadas lentas, haciéndome el avión. La madrugada, al llegar por fin, arremolina el aire y entra por la ventana. Ya no huele a basura. Un perro ladra en cualquier parte de las posibles partes. Pareciera que otro perro le respondiera, pero solo es el eco del ladrido que rebota de muro en muro, resbala por las pendientes de los tejados y retumba en los vacíos solares. No pares, chucho, no pares, que no hay madrugada sin perro ladrando allí a lo lejos, en la Avenida de Veteaver sin número.

Voy a poner la tele para ver qué hay. No encuentro el mando a distancia. Estará entre los cojines del sofá. No tengo ganas de levantarme, además, ¿qué puede haber en la tele a estas horas si nunca hay nada? Nada. Nada y sin ganas.

En la fachada de enfrente una farola parpadea, pronto se fundirá. La bombilla agoniza y ella lo sabe, pero lucha. Sus filamentos se queman irremediablemente, anónimos dentro de la coraza de plástico que un día fue translúcido, casi cristalino y, hoy, ajado, casi opaco, contiene un poso con los cadáveres de incautos insectos que, huyendo de la oscuridad, se dieron un atracón de luz. La luz se muere. Sus destellos son cada vez más cortos, más amarillentos, pero, como digo, la farola lucha, sigue luchando. Ella no sabe que alumbra, está convencida de que la razón de su existencia son las polillas que orbitan a su alrededor. Además, prefiere sentirse el centro de un diminuto universo vivo que iluminar un mundo indiferente. Por cierto, ¿Que hace una polilla cuando su farola muere? ¿Se va a girar alrededor de otra? Si algún día, por qué no, la Tierra desapareciera. ¿Qué pasará con los satélites, con las partículas de materia y con la basura espacial que hacen aros al andar? ¿Buscarán otro planeta o, dada la gravedad de la falta de gravedad, caerán al suelo? ¿Qué suelo, si ya no habrá suelo?

Los ruidos. Si algo tiene la madrugada, es lo que cunden los ruidos. Los ruidos del silencio. Mil millones de ruidos deformes, fantasmagóricos que aborta en un mal parto el silencio cuando se revela. Ruidos por doquier y amplificados. El borracho canta, ganó una pena y perdió la vergüenza. Tres gitanillos palmeando a la luna que hoy no vino; ellos no perdieron nada. Una conversación normal de un par de tipos, me llega entrecortada. No sé qué dicen. Parece importante para ellos. A mí, me importa nada. ¿O, acaso, la madrugada, hace con la importancia de las cosas lo mismo que con los ruidos? Vuelven la esquina y sus voces van siendo engullidas por el silencio de sus voces. Se pierden: las voces, los tipos, se pierden. Hay un poco de corriente de aire, las olas de la cortina me han roto un portarretrato. Ahora, a estas horas, tendré que barrer el suelo. Lo dejaré para mañana.

Unos pasos acompasados, un tanto presurosos. Pespunteo de tacones en la acera. Una mujer solitaria. Va derramando a borbotones su feminidad por la costura de las medias. La falda, arrugada de nostalgia, ondula y se pierde en el reflejo de los escaparates apagados. ¿De dónde vendrá? No me importa. ¿A dónde va? Ah, daría el amanecer (si es que por fin amanece) por saber a dónde va. Y daría  todo el día del mañana prometido por formar parte de la nostalgia de su falda. ¿O, acaso, es que la madrugada, hace con la nostalgia lo mismo que con los ruidos y con la importancia? Fugaz desconocida, forma un bucle con tus pasos, y vuelve una y otra vez sobre ellos; quédate bajo mi ventana, interna o medio pensionista, que estamos solos y empieza a hacer frio.

La pantalla del Word sigue en blanco, como la noche. Atrayendo a las polillas huérfanas de farola. Pedazo de zorra, pantalla, hoy te empeñas en pasar por inmaculada doncella. Esta noche que más lo necesito, no consigo ensuciarte, mancillarte. Prostituirte de letras. Preñarte de historias. Precisamente hoy quieres irte virgen, sin abrirte de piernas. Con la excusa de proteger la pantalla, a cada 10 minutos te apagas frígida, y te enciendo de nuevo pulsando cualquier tecla. Voy a ponerte caliente, por encima de la estrella gorda, hablando de mi noche en blanco, hablando de nada, que dicen que el papel lo aguanta todo y tú eres igual de blanca, lo mismo de ramera.

Noche en vela. Noche en blanco le llaman. No entiendo por qué, porque la soledad tizna cuando estalla, se descerraja el cielo negro y te embadurna. Y después, la madrugada,  hace con la soledad, lo mismo que con los ruidos, con la importancia y con la nostalgia.

 

Extractos de otras Publicaciones:

…el baño, el wc… -bueno, digámoslo ya: La letrina- contaba con un lujo desacostumbrado que ocurría los lunes y solamente los lunes. Continuar leyendo...

Hay días que entiendes perfectamente por qué Peter Pan no quería crecer.

…en 100 años no hemos inventado apenas nada nuevo en ese campo. Si acaso la nata desnatada. Continuar leyendo...

7 thoughts on “Noche en blanco

  1. Alicia despertó de su maravillosa travesia porque unos labios,cubiertos porque un fino bigote, rozaron tenuamente los suyos:-!El conejo!gritó alarmada.
    El aludido miró a uno y otro lado del prado y como no vió a nadie en las inmediaciones,susurró con picardia:
    -Si quieres conocer el verdadero pais de las maravillas, te invito a mi apartamento, preciosa…¿Vienes?

  2. Perfectamente descrita tu noche en vela. Suerte la tuya, de poder llenar esas horas espresando lo que sientes….. o quizas, es fruto de mi imaginación, que todo esto fue una realidad ????…. Como siempre Quini, buenísimo.Un abrazo, amigo solitario….

  3. Quiero escribir algo bueno y significativo y no me sale.Lo que si tengo claro que ha gustado todo lo que he leído de esta noche en blanco.Es curioso por la noche es la mejor hora para expresarme.Nada me gusta todo lo que has escrito.

  4. Es un placer que no duermas, tus noches en blanco que terminan en un parto de palabras, palabras bien distribuidas, sabiendo usarlas,dandoles el mejor destino, bien colocadas… no es necesario que duermas…

  5. CARAMBA AMIGO QUINI! YO NO HABRIA APROVECHADO MEJOR UNA NOCHE EN VELA, SEGURAMENTE HABRIA REALIZADO ALGUNA GAMBERRADA DE LAS DE COSTUMBRE: COPAS, MUJERES,GOLFERIAS VARIAS… ENHORABUENA POR SER TAN BUEN CHICO E INOCENTE TODAVIA. AH! SIGUE MIRANDO LAS FAROLAS Y ESCUCHANDO A LOS PERROS POR QUE ESO YA NO LO HACE NADIE ESPECIAL.

  6. Triste noche para un alegre y emocionado escritor por tener una noche para él. Desde la playa, con amor, te deseo lo mejor. Como siempre….. chapeau, amigo.

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