Javi, mi viejo desconocido.

 

Hoy me he encontrado con Javi y me ha pedido 0,60 para un bollo porque tenía hambre. Se los he dado. Hasta ahí, todo normal y acostumbrado. Sin embargo hoy, Javi, se ha dirigido a mí y me ha hablado, me ha tratado de “usted”.

 

Le conozco desde hace muchos años. Recuerdo un día, cuando le conocí, en una reunión de amigos,  él, que ya había comenzado a coquetear con las drogas, me pidió permiso para fumarse un porro. Siempre fue educado y tímido. Después, el coqueteo pasó a noviazgo y el noviazgo terminó en boda.

 

Bodas de sangre. Hasta que la muerte los separe.

 

Parece ser que el polvo que levanta el trote de ese caballo, ciega, irresponsabiliza y hace perder cualquier otro horizonte que no sea el próximo chute, sin embargo, estoy convencido de que, el primer día que me lo encontré aparcando coches en la Calle Mayor, sintió algo parecido a la vergüenza, bajó la mirada y, por supuesto, no me cobró el servicio, pero después, pasado el tiempo, ya no tuvo reparos en pedirme dinero para un bollo. Y yo se lo daba, no podía negarme. Ambos sabíamos que no era para comprar pan, pero no creo que tratara en ningún momento de engañarme, más bien creo, que quería proporcionarme la excusa a mí, por si se me ocurría pensar que mis monedas sólo servían para fomentar su vicio.

 

No sólo de pan vive el hombre.

 

Pero volvamos a hoy, cuando me usteteó. Al principio, supuse que la cabalgada en ese potro azabache, había, por fin, sonado su cerebro y, como consecuencia, ya ni me reconocía. Bueno, después de todo, pensé, ya que me trata como a un desconocido, es una magnífica oportunidad para hacer yo lo mismo y liberarme de la carga de darle una moneda cada vez que me lo encuentro. 0,60 no es gran cosa, sin embargo, lo realmente duro es asistir al progresivo deterioro de un amigo y no poder mirar para otro lado, como hacemos con el resto de drogadictos anónimos de nuestras calles, cuando nos piden para su pan.

 

Pero…y si me estoy equivocando? Tal vez, Javi, lo sabe y en un supremo acto de amistad, en un momento de lucidez, ha querido que yo piense precisamente eso, para liberarme del lastre en que se ha convertido su amistad. Y ya que él no puede desengancharse, ha intentado darme el motivo para que me desenganche yo de él. Quizá, por eso interpuso entre nosotros la barrera del tratamiento, como una forma de des-presentarse. Puede que haya querido hacerme el último favor de soltar definitivamente amarras y seguir a la deriva en solitario.

 

Para quien navega sin rumbo, ningún viento es favorable.

 

Pero, no te vas a librar de mí tan fácilmente y, cada vez que me lo pidas, Javi, le daré a USTED 0,60, aunque ambos sepamos que no es para un bollo, sino para mantener el vicio. El vicio de sentirme culpable porque no sé qué hacer contigo. Ya ves que no es un vicio tuyo, sino mío.

 

Extractos de otras Publicaciones:

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5 thoughts on “Javi, mi viejo desconocido.

  1. Algo se podrá hacer, digo yo…,
    De momento lo de darle la monedita, es lo menos que se puede hacer, aunque se sepa que no es para el bollo.

  2. yo creo que si es para el bollo, suelen tener mucha hambre,y el pan es lo que mas se la quita, y yo pienso que tu tampoco, puedes pasar ante una mano que te implora esa mano que la gente no ve, ni quiere ver que llora.

  3. dime si este Javi, es, el que iba a visitar a una tia que estaba en el Asilo, lo cual era mentira, que con esa excusa le robaba lo poco que tenian a las pobres viejecitas.

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