El Futuro de las aves nidífugas.

 

Llaman al telefonillo del portal:

-Quién es?

-Soy el Futuro

-Cómo dice?

-Soy el Futuro por labrar

-Ummm…Y qué quería?

-Vengo a por tu hija

-Perdone, no le entiendo?

-A ver: Tú no tienes una hija con 17 años?

-Sí…

-…Y tu hija no ha aprobado la Selectividad y tiene que irse a estudiar una carrera fuera de Badajoz para labrarse un futuro?

-…pues, sí, pero…

-Bueno, pues eso. Yo soy ese futuro y vengo a por ella para llevármela a hacer Derecho y que me labre. Abre la puerta!.

Y le abrí. Qué otra cosa podía hacer, si todos queremos un futuro para nuestros hijos? No?

El Futuro llegó, era como una especie de avestruz. Negruzco y mal encarado. Se puso a picotear en el rellano de la escalera, como buscando granos del alimento que coma esta especie, lo cual ignoro y, en una de esas, pilló a mi hija, con su maleta azul, y se la echó a la grupa 

-Oiga! pero… Espere!. Es muy temprano, me coge en pijama y…además, yo no quiero que se vaya aún…

-Pero que me dices, maestro? -él era un poco pasota- ¿No te fuiste tú también un día a Cáceres a estudiar Derecho?…

-Sí…y, de alguna manera, ya nunca volví a casa…

Al ver mi tristeza, el Futuro quiso consolarme (todo un detalle por su parte) y me dijo:

-Ya verás, cuando acabe la carrera, lo orgulloso que vas a estar de tener una hija abogada…

-Ya hay muchos abogados -le contesté indiferente

-Bueno, pero piensa que, lo mismo, ella es una gran abogada que ganará mucho dinero…-respondió complaciente, mientras mi hija, sentada en el lomo del pájaro, asistía a la conversación un poco impaciente por emprender el vuelo, me temo

– Pero yo no quiero que sea una buena abogada –repliqué-, sino una abogada buena y, eso, en esta familia, económicamente no nos lo podemos permitir.

 El bicho, parduzco y antipático, perdió la paciencia conmigo. Hay que entender que, a últimos de Septiembre, debía de tener mucho trabajo.

-Eso es así, tronco, es Ley de Vida…- me dijo muy airado y dispuesto a iniciar la marcha. Luego, masculló: Ni que se fuera a la guerra!

Ahí ya me tocó las partes blandas.

-Mira, pajarraco: -le dije- yo me cago en la Vida y en la Ley y me convierto en tu peor pesadilla en forma de espantapájaros; agarro mi escopeta recortada de tapones superpuestos y te arreo un viaje que te labro de golpe. Si esa es la Ley, yo me hago maqui y me echo al monte, bandolero en Sierra Morena o el Lute en el Puerto de Santa María…me hago fuerte en este rellano y aquí no entra ni el espíritu santo en forma de caza-bombardero…

Maldije al cielo y lloré. Me encontré como en una estación desierta en donde había perdido todos los trenes. Estaba dispuesto a matar y a morir. ¿Cómo podría pasar por el pasillo y ver su habitación vacía, con su álbum de fotos abierto y su sesión del Facebook cerrada?. Su varilla de incienso Nag-Champa consumiéndose rapidamente, al tiempo de su niñez, y el silencio de la casa, huérfana de su móvil y el cuarto de baño ordenado? Demasiadas preguntas para hacerle al estúpido futuro.

Lo decidí. No había duda: Yo estaba loco. Me iba a cargar el futuro de mi hija y alegar enajenación mental. El, aunque seguramente acostumbrado a este tipo de escenas, detectó mi desesperación y, viéndome capaz de cualquier cosa, su cara dibujo una mueca de miedo. Es más, yo diría que el chulo plumífero, en ese momento, estaba acojonado. Con una acción rápida y precisa, agarré el brazo de la muchacha para bajarla de su montura.

De pronto, sentí un frio inmenso en la espalda; era como si una helada hoja de acero de Albacete me hubiera atravesado de arriba a abajo. La tremenda impresión me paralizó y enmudecí. Creo que hasta me mareé. El sobresalto hizo que mi cuerpo entero se quedara rígido, tieso, sin respiración, con los ojos abiertos como platos, las cejas como las de Zapatero y los dientes rechinando. Pensé que un rayo celestial me había castigado poniendo fin a mi deslenguada protesta y, por un instante, creí que estaba muerto. Pero no. Apenas pude reaccionar, noté como un reguero de líquido resbalaba por mi entrepierna, se enredaba en mis tobillos e inundaba el suelo. Lo di por hecho: la puñalada había hecho que se me relajaran los esfínteres. Pero tampoco.

Cuando conseguí volver la cabeza, lo entendí todo: Mi mujer, siempre cuerda y cabal, viéndome fuera de sí y a punto de fastidiar el porvenir de mi hija, cogió la jarra Jata de la nevera (esa que está siempre vacía cuando voy a beber, pero esta vez con agua) y me la había rociado por el cogote.

Aquellos momentos de desconcierto fueron aprovechados por el Futuro que salió por la ventana llevándose a mi hija.

 

Extractos de otras Publicaciones:

…el baño, el wc… -bueno, digámoslo ya: La letrina- contaba con un lujo desacostumbrado que ocurría los lunes y solamente los lunes. Continuar leyendo...

Hay días que entiendes perfectamente por qué Peter Pan no quería crecer.

…en 100 años no hemos inventado apenas nada nuevo en ese campo. Si acaso la nata desnatada. Continuar leyendo...

9 thoughts on “El Futuro de las aves nidífugas.

  1. No hay posiblidad de escaquearse del destino, todo acaba y todo llega . Está muy chulo …y tú hacéndote le duro con clarita.
    un abrazo

  2. ¿lo ha leído mi hermana?….

    ¿Se lo has mandado a “la niña”?.
    Mi ahijada promete, ya verás…El pajarraco te visitará, no muy tarde, convertido en el precioso cisne blanco.

    Me encanta,Un beso.

  3. Lo siento papi. El pajarraco de la vida llega para todo el mundo y va comiendo etapas. Ojala, te permita, este jodio pajarraco que a veces es bueno, que veas a la niña con la toga puesta aunque ahora la veas montada en su lomo. El pajarraco no puede detener el correr de la vida. Que suerte.
    Un abrazo

  4. ¿ Ves como cuando nos pica el pajarraco en algo que queremos, nos revelamos ? Y,lo malo, es que el picotazo no hay quien nos lo quite. Unicamente nos queda tratar de quitar las causas que provocaron la llegada de este bicho para que se marche de nuestras vidas y poder seguir teniendo lo nos habia quitado. Para eso hay que querer quitar las causas pero… de verdad, si no ….. nada que hacer.

  5. ¿ Ves como cuando nos pica el pajarraco en algo que queremos, nos revelamos ? Y,lo malo, es que el picotazo no hay quien nos lo quite. Unicamente nos queda tratar de quitar las causas que provocaron la llegada de este bicho para que se marche de nuestras vidas y poder seguir teniendo lo nos habia quitado. No es tu caso que es el discurrir de los natural. Mejor para ti y peor para …..

  6. Hermano te creias que la niña no iba a crecer y la ibas tener siempre a tu lado pero la vida es así y Clarita no te preocupes que vuelve todos los fines de semana.Y ahora te pregunto ¿de donde sacas tanta jodiura? Porque mira que tienes palabria.

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