Descanse en paz Hipólito Roldán (al fondo, a la derecha)

 

 

Hasta hace unos años, los capítulos de las series de televisión de éxito, entendiendo el éxito como las buenas cifras del famoso share, se eternizaban; después, se impuso sacar el disco de la banda sonora; más recientemente, asistimos a la publicación editorial de una novela en papel como secuela de su línea argumental; y, ahora, parece que la moda es que la propia serie autogenere una sub-historia de dos o tres capítulos que se emite como una unidad independiente pero, eso sí, aprovechando su trama y sus personajes. Es como si se reprodujera asexualmente consigo misma, algo así como ocurre con las amebas o, más bien, como los Gremlins, aquellos peluches con muchísima mala leche que se multiplicaban espontáneamente cuando se mojaban, les caía una gota de agua en la cabeza y ploff: otro cabroncete de aquellos dando por saco. Claro que, a juzgar por el resultado, muchas veces no sabe uno si está asistiendo a un parto o a una simple cagada porque la sub-serie resultante no pasa de ser una boñiga maloliente.

 

El maniqueísmo de la serie “Amar en tiempos revueltos” era algo que yo ya tenía más o menos asumido, sin duda ayudado por la hora de emisión, en plena siesta, que sentado en mi sillón orejero, me tomaba a ratos la libertad de mirarme por dentro, mientras Manolita estaba “en cá” su amiga la fotógrafa. Como la acción se sitúa en la posguerra, y se cuenta en estos días del posrégimen, hay que comprender que ahora los malos sean los buenos de antes y viceversa, siempre según la visión simplista del culebrón.

 

De lunes a viernes, los asesinos siempre eran los mismos: la secreta, los falangistas, los acólitos del régimen, los ricos, la clase dominante…en fin, los vencedores. Y Luisa, Fernando, Ignacio y muchos otros, eran los pobres, los desheredados, los vencidos…en fin, las victimas. Demasiado elemental, pero bueno, la semana transcurría. Ahora me tomo un café en Bar el Asturiano, ahora sesteo…

 

Pero, he ahí que nos sorprende el Jueves noche, hora de máxima audiencia, el codiciado “Prime Time” (tiene nombre de preservativo) y nos largan uno de estos flecos de que les hablaba, dos capítulos llamados ¿Quién mató a Hipólito Roldán?, un gerifalte falangista de lo peor que hay. Por una vez, el muerto es de los otros, pero ¿creen Uds. que por una vez, también, el malo será de los otros? Pues no, no se hagan ilusiones.

 

 ¿Que quién mató a Roldán? ¿Y encima nos lo preguntan? Pues los de siempre, los de derecha. Si es que son tan malos que ya se matan entre ellos…

 

Las causas de este fenómeno tan común actualmente en el panorama dramático español, TV, cine y literatura, hay que buscarlas, tal vez, en algo tan frio como las leyes de la Física: A toda acción, corresponde una reacción (o algo así, me niego a documentarme, ya tuve bastante con aquella asignatura). Posiblemente esto es la reacción lógica a cuarenta años de dictadura, como una especie de sarpullido.

 

Por si alguien se siente tentado de ponerme alguna etiqueta o pintarme de algún color por mi comentario, le diré que yo soy un superviviente de la F.E.N., aquella nefasta asignatura con la que Franco pretendía la Formación del Espíritu Nacional (y la deformación de todo lo demás, claro) y  que nos metían p’al cuerpo en el Bachillerato cuando éramos muy jovencitos. Si algo tengo que agradecerle a aquel militar bajito con voz de eunuco es que, sin pretenderlo, me enseñara a detestar y, sobre todo, a detectar, ya a tan temprana edad, los intentos de doctrinarme, de manipularme, de alinearme, de tararme mentalmente, en fin, de comerme el coco. Así que lo que ocurre es que, a estas alturas, que uno tiene algunos tiros pegados y muchos más recibidos, no puedo soportar que se me cuelen en el salón con nocturnidad y me dejen un tendencioso libelo aunque sea en forma edulcorada de cuento de princesas y campesinas. Venga de donde venga; de la 3 o de la 6ª, con Prisa o sin prisas, ni aunque proceda de la casa del Pirulí, porque ya no se chupa uno el ídem. 

 

 

 

 

Extractos de otras Publicaciones:

…el baño, el wc… -bueno, digámoslo ya: La letrina- contaba con un lujo desacostumbrado que ocurría los lunes y solamente los lunes. Continuar leyendo...

Hay días que entiendes perfectamente por qué Peter Pan no quería crecer.

…en 100 años no hemos inventado apenas nada nuevo en ese campo. Si acaso la nata desnatada. Continuar leyendo...

One thought on “Descanse en paz Hipólito Roldán (al fondo, a la derecha)

  1. El problema es que al que se queja de que le den el mitin le tachan de facha.
    Por eso me gusta el cine americano y sus series, nada de politica, sólo asesinatos, violaciones y sangre a mansalva, pero mitines no.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.