Brotes blancos.

 

 

Como decíamos ayer, tras los delirios planetarios de Leire Pajín Mental, y otros “momentos estelares” de una campaña electoral que, yo llamaría, de mirarse el orondo ombligo, tanto por parte de la derecha como de la izquierda, estamos en el día después.

 

“Señores guardias civiles: aquí
pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses.”

 

En fin, que aquí no ha pasado nada ni, lo que es peor, sacaremos ninguna enseñanza para el futuro.

 

Poco ha importado la aplastante mayoría de la abstención: “Eso se debe a cuatro niñatos anti-sistema, a gente que se va a las parcelas el domingo y a tres viejas cuyos ataques reumáticos no les permiten acercarse al colegio electoral”…Y todos contentos.

 

No se dan por aludidos, tampoco, por el voto en blanco: Más de 220.000!!! Mucho más del doble de los de las pasadas europeas. Un partido con ese resultado, se había convertido en el séptimo más votado. Esto sí que son brotes, brotes blancos, a los que deberían de prestar atención.

 

El voto en blanco, al menos el mío, es un voto meditado. Propio de alguien que no se inhibe del sistema democrático, que participa, que lo mete en la urna y piensa: “Mirad lo que tengo, pero si queréis que lleve vuestro nombre, tendréis que ganároslo”. En fin, un desencantado que sigue siendo demócrata y continúa votando incansablemente, no sea que algún iluminado se sienta llamado y grite: “Quieto todo el mundo”. Virgencita, que me quede como estoy.

 

Pero qué importa. Aquí cada cual administra y justifica sus pequeñas dosis de miseria: Todos han ganado. Pronto llegaran las generales y, de nuevo, pasará que no pasará nada. A hinchar el pecho, al fin y al cabo, son políticos hinchables, como las muñecas. Soplamos su válvula en forma de voto para que cumplan nuestros deseos, pero el problema es que, estos, cuando nos damos media vuelta, como en Toy Story, adquieren vida propia y hacen lo que les da la gana.

 

Cada partido mayoritario en España, tiene un “patrimonio” de aproximadamente 8 millones de votos, es como el dinero que se reparte a cada jugador al inicio de una partida de Monopoly, solo por jugar. Es personal e intransferible, incondicional, inalterable, por tendencia, porque sí. En una palabra: voto visceral, visceral de izquierdas o visceral de derechas. Las dos españas, otra vez; mala cosa. Da igual lo que “sus” políticos hagan o dejen de hacer; da igual “su” programa electoral que muchas veces ni conocen. Es un voto pre-fijado, pre-etiquetado, con un destino a todo riesgo. Un “voto porque soy”, no un  “voto para que se haga”.

 

Después, hay 1,5 ó 2 millones de electores “flotantes” que son los que deciden el resultado final, siempre por la mínima, claro.

 

No importó que Aznar nos metiera en una guerra: Perdió las elecciones, por la mínima. Ya antes, Felipe González, con sus Filesa, Malesa, Roldán, Vera, el Gal….Perdió, también, por la mínima.

 

Ni a la derecha ni a la izquierda, por esos actos, se les negó su visceral bolsa de votos, cuando, tanto unos como otros, habían hecho méritos más que suficientes para, cada uno en su momento, se descalabrarse electoralmente y, de esa manera, dejaran de mirarse la válvula, digo, el ombligo.

 

Y ahí les tenemos, todos contentos. El precio de no caer bajo mínimos es ganar o perder, siempre, también, por los pelos.

 

Triste.

Extractos de otras Publicaciones:

…el baño, el wc… -bueno, digámoslo ya: La letrina- contaba con un lujo desacostumbrado que ocurría los lunes y solamente los lunes. Continuar leyendo...

Hay días que entiendes perfectamente por qué Peter Pan no quería crecer.

…en 100 años no hemos inventado apenas nada nuevo en ese campo. Si acaso la nata desnatada. Continuar leyendo...

2 thoughts on “Brotes blancos.

  1. Estoy de acuerdo contigo, siempre ganan todos, es acojonante .Yo y a pesar del mosqueo de mi querida esposa no he votado por primera ven en mi vida . Estoy harto de alimentar a chupopteros que lo único que hacen es tirarse los trastos a la cabeza sin aportar ninguna solución clara con el único objetivo de salvar su sillón . Son todos unos sinverguenzas.

  2. Estoy completamente de auerdo, mi hermano ha votado a rosa díez igual lo que hace falta es votar otra cosa(la que sea)en vez de en blanco.
    Igual espabila el personal

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