8 de Agosto de 1.980

He escrito tu nombre en Google y no aparece nada. Me niego. Me reniego.

Déjame contarte, Víctor, así por encima, que Google es un buscador de Internet, que es lo que usa ahora todo el mundo. La llamada Red, que tú no llegaste a conocer, es muy popular actualmente y es donde ahora se deposita toda la sabiduría y, también, por qué no decirlo, toda la estupidez humana. Es tan paradójica que podemos hablar horas con nuestras amistades argentinas, por ejemplo, mientras que ni siquiera saludamos a nuestro vecino del 4º. Pero indudablemente tiene también aspectos muy buenos, entre ellos, que puedes encontrar información de casi cualquier cosa. En unos años, la Rosa de los Vientos tendrá una punta más, podrás estar al norte o al sur, al este o al oeste, o… en Internet, pero si una persona no aparece en Google será que no existe, ni ha existido nunca.

Así que no soporto que no me devuelva información alguna sobre ti. Me sublevo. No toleraré esta desidia con tu memoria. No lo voy a permitir.

Haré algo tan sencillo como escribir tu nombre completo aquí: Víctor Suárez Hidalgo. Ya está. Fíjate qué fácil. A propagarse a los cuatro, o mejor dicho, a los cinco vientos.  A partir de ahora, cuando alguien lo teclee, al menos, aparecerá esta página de mi blog.

Mi blog, (ya te explicaré otro día qué coño es esto) tiene ahora una razón más para existir y yo, al fin, tengo la excusa perfecta para escribir algo sobre ti porque, en estos años, siempre tuve ganas de hacerlo y no lo hice. ¿Qué podía escribir? Un poema lastimero? Un artículo lacrimógeno?. No. Te habrías reído de mí.

Recuerdo que, aquella noche del 8 de Agosto de 1.980 cuando, muriéndote, nos diste una sobredosis de realidad, traté de imaginarme cómo sería un mundo en el que tú ya no ibas a estar. Estaba seguro, me constaba, que la vida seguiría, claro, ¿cómo no iba a seguir?. Ella siempre sigue, impasible a los acontecimientos como Don Tancredo,  nos redimensiona y nos da nuestra exacta medida. Generalmente, no como en tu caso, nos empequeñece. Pero me preguntaba qué conservaría de ti, pasados 10, 20 ó 30 años. ¿El colocón con tus paridas, entre tragos de Coca-Cola y la música de Jim Croce sin ningún otro aditamento? ¿O aquel desdichado al que nombrábamos rey del hazmerreír de la madrugada, le poníamos un mote y lo coronábamos con los aros de humo de tus cigarrillos Bisonte?…O, tal vez, sólo recordaría cuestiones más serias y elevadas, más de gente mayor como, por ejemplo, tu generosidad o tus terribles batallas entre lo que eras y lo que no querías ser. No sabía cómo iba a ser, pero otra cosa era segura también, de una forma u otra, te iba a recordar.

Dicen que las especies que no se adaptan al medio, a los cambios, no sobreviven. Y yo sigo sin poderte imaginar evolucionado, adaptado, con chaqueta y corbata, a nuestros días. Tan camaleónico, tan acomodaticio, tan calzonazos como yo. Tal vez por eso, desde esta perspectiva, tu prematura marcha, me parece ahora previsible y lógica, dolorosamente lógica.

Aquella época se fue contigo, o tú con ella y, aquí, donde nos dejaste, perdimos la batalla por cambiar el mundo y contra el tiempo. El mundo nos cambió a nosotros y, el tiempo, nos hizo viejos. No te puedes ni imaginar las pintas que tenemos ahora, casi no reconozco ya al cincuentón que aparece en el espejo. Quizá este es el precio de eso que llamamos vivir, vivir para vivir. Visto así, es posible, que la vida esté un poco sobrevalorada.

No creas, amigo, que tras tanto tiempo se han aclarado mucho las cosas, la vuelta de la esquina está tan oscura ahora como entonces y sigue habiendo muchas respuestas en el viento, que nos decía Dylan. No sé si, después de tanto andar, hemos llegado o vamos a algún sitio, pero quizá eso no sea lo importante. Tal vez la razón del viaje no sea llegar, sino ir.

Y en ese “ir”, aunque algunos mantenemos ciertas virginidades que se nos critican, tengo que reconocer que no fue posible conservar todos los sueños. Algunos de ellos tuvimos que malvenderlos por el camino. Nos dieron tres duros y encima, después, llegó el Euro. No como tú, espabilao, que te llevaste todos los sueños, íntegros y “puestos”. Cambiar tú o cambiar el Mundo, esa venía a ser la cuestión. No fue posible. Ni lo uno, ni lo otro. Así que, pedazo de cabrón, te saliste con la tuya.

Querido Víctor, tenemos una Coca-Cola pendiente. Voy hacia esa cita, pero perdóname que me haga el remolón, no tengo ninguna prisa. Y ahora será mejor que vaya terminando porque no te puedes imaginar lo llorones que se vuelven los viejos.

Extractos de otras Publicaciones:

…el baño, el wc… -bueno, digámoslo ya: La letrina- contaba con un lujo desacostumbrado que ocurría los lunes y solamente los lunes. Continuar leyendo...

Hay días que entiendes perfectamente por qué Peter Pan no quería crecer.

…en 100 años no hemos inventado apenas nada nuevo en ese campo. Si acaso la nata desnatada. Continuar leyendo...

7 thoughts on “8 de Agosto de 1.980

  1. Hoy a través de este medio que está de moda, la Red, me has dado a conocer la existencia de Víctor, al que no conocí, al que puede que hubiera conocido como a ti, a través de la Red y la música de Jim Croce, que sabes que me gusta. Ésto ya no es posible, pero debo darle las gracias a tu amigo, con él he conocido una faceta más tuya, una que no conocía y que quizás nunca hubiera conocido, y me alegro por ello. Hoy, 8 de agosto de 2010, este día tan especial para ti, has vuelto a hacerlo, has vuelto a emocionarme con tus palabras… Gracias Quini.

  2. Hola, soy Elena, sobrina de Victor. Gracias. A través de mi hermana Ana he tenido conocimiento de ti, de tus escritos y gracias a ello de algo más de un tío que no tengo la suerte de recordar salvo por fotos y recuerdos de conocidos. Gracias por hacer que esté más cerca. GRACIAS

  3. Gracias, muchísimas gracias.
    No quepo en mi de gozo, soy sobrina de Victor. Éramos pequeños, pero sentimos el dolor de su pérdida transmitido, sin querer, por mis abuelos.
    Puedo imaginarme la magnífica persona que era, pero también transmites el excelente amigo que eres.
    Sigue escribiendo, no dejes de emocionar con tus palabras.
    Carmen

  4. He tardado en escribir, perdón, pero la emoción de este descubrimiento sigue intacta. Fue un momento genial.!Menuda casualidad!

    Llevaba varios días acordándome de él, sin motivo, pero los pocos recuerdos visuales que tengo de él los tengo muy nítidos, y en ese momento me llevaron a escribir su nombre en un famoso buscador. No esperaba, aunque si deseaba, encontrar nada. A lo sumo tenía la esperanza de que algún amigo le hubiese etiquetado en una de las tantas fotos que nos gusta colgar en los blogs personales y en esas redes sociales que están tan de moda.Fue una grata sorpresa que corrió como la polvora en la familia.

    Aunque es absurdo , es cierto es que hoy en día no existes si no apareces en internet. Escribir su nombre ha sido un precioso regalo, para él, y sin que fuese tu intención, para la familia, para sus curiosos sobrinos. Tus palabras han hecho que durante unos días esté más presente.

    Supongo que los “mayores” de la casa, lo recuerdan muy a menudo, aunque no lo manifiesten porque su ausencia les sigue doliendo. Los “pequeños” lo que más sentimos es curiosidad. En nuestra “madurez” ya echamos de menos su experiencia, sus enseñanzas y las “discusiones” por los diferentes puntos de vista.

    Gracias a nuestros padres, a Reme (en mi caso sobre todo) y a nuestra intuición nos podemos hacer una idea de como era y de cuales eran sus aspiraciones y sus “luchas”.

    Un fuerte abrazo

  5. Yo solo te conozco por la red, solo llego al primer peldaño o casi subiendo, pero da igual yo estoy aquí. He leído tus palabras a un amigos de los que se lleva muy hondo casi pegado alma.Eso siempre que los buscas siempre están ahí de alguna manera se sabe como encontrarlo…nunca te fallan cuando te sientes perdido en este largo camino que se llama vida.No se que decirte me imagino Quini que eres un crack de esto se llama escribir.Hoy todos los que te seguimos,lo que te conocen y lo que no te conocen como es mi caso hemos disfrutado con tu blog y recordando a una persona importante con la que compartiste tan buenos recuerdos..Victor Suarez Hidalgo…

  6. Gracias a la Red que me ha dado la oportunidad de conocerte y aprender tanto de tí, tu nobleza, sentimiento, sabiduría, grandeza… eres grande Quini, queda constancia de ello en cada una de tus frases, tu amigo (allá donde te esté esperando) sonreirá grandemente sin ninguna duda al leer tus palabras, yo desde aquí también aunque reconozco que bastante emocionada… gracias Quini!!!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.