Una de piratas.

 

Cuando Samuel Colt inventó el revólver de repetición de seis tiros, la cosa cambió bastante; tanto, que comenzó a correr por las praderas del Lejano Oeste, un refrán que venía a decir: “Dios creó al Hombre y Colt los hizo a todos iguales”.

No cabe duda de que las armas, independientemente de otras consideraciones, tienen la “virtud” (entre comillas) de igualar o, incluso, potenciar posiciones a priori de desventaja.  Fíjense, si no, en aquel famoso enfrentamiento bíblico. No sé por qué sorprende tanto que el encanijado David venciera al gigante Goliat, habida cuenta que el pequeño cabrón iba armado con una honda con la que arreó una pedrada de aquinotemenées al fofo y patoso grandullón. Me asombra, que el desenlace de este histórico quítame-allá–esas-pajas, haya pasado a lo largo de los siglos como el paradigma de la victoria del débil sobre el fuerte, porque la idea generalizada, de quién era allí cada cual, no la comparto en absoluto. Cabe preguntarse, como es que el “paquete” Goliat no tenía también su propia honda, lo cual habría abundado en la supuesta hazaña del enclenque David, yo creo que la razón es que, simplemente, al gordo no le habían concedido la licencia de armas.

Válgame esta última tontería para enlazar con lo que quiero realmente decir.

En España, hasta ahora, la concesión de licencias de armas cortas, responde a un insondable criterio muy restrictivo de la Guardia Civil. Es una especie de concesión graciosa, que se otorga a algunos privilegiados ciudadanos, en base a unas consideraciones no muy claras e inapelables. Esta consuetudinaria memez, choca ahora frontalmente y se pone en cuestión, con la noticia de que nuestros pesqueros podrán llevar armamento militar para  defenderse de los piratas. Está muy bien que tengan derecho a autodefenderse los pescadores, pero el resto, también.

Este agravio comparativo de los mares, me deja con demasiadas lagunas de agua dulce. ¿Se les va a dar también a cada uno de los marineros la licencia para llevar pistola? ¿Por qué no? Voto por ello, pues sería paradójico que un tío que va en el barco manejando un cañón, baje a tierra somalí, y se convierta en carne de cañón, es decir, con el culo al aire y a disposición de cualquier pirata o agresor común,  en una palabra, exactamente igual que todos nosotros, con la diferencia de que a nosotros no se nos permite tampoco defender nuestro negocio ni nuestra casa que, no serán un barco en aguas de Barba Roja, pero en muchos casos y respectivamente, ha sido atracado 5 veces en dos meses o han entrado con oscuras intenciones, mientras dormíamos. Será que los artículos que conforman nuestro medio de vida en tierra firme o nuestras familias, no valen tanto como unos kilos de atún.

Está claro que, en ese caso de barco fuertemente armado y marinero en tierra con los pantalones bajados, la opción sería clara para los corsarios, en lugar de secuestrar la nave, comenzarían por sus ocupantes indefensos en tierra y, después, se apoderarían igualmente de la embarcación que, de regalo, llevaría  unas preciosas ametralladoras de 20 mm. A sensu contrario, si se permite una 9 mm. en la sobaquera de los pescadores, como es lógico que se haga, la pregunta es: ¿Por qué no se autoriza igualmente al agricultor extremeño que le están robando las aceitunas, por ejemplo?

Las dudas sobre el asunto, me vienen en cascada. ¿Ofrecerán las agencias de viaje safaris a los ricos para enrolarse en los pesqueros y jugar al pin-pan-pum, ya que en aquellas lejanas aguas se levantó la veda de piratas?  Y a la recíproca, ¿Y si el familiar del bucanero que resulte muerto, quiere vengarse?..Pues, solo tiene que venir y resarcirse cazándonos como a conejos, porque, en España, todo el año es temporada de españolito desarmado, eso sí, para que le salga a cuenta, tiene que venir en patera y sin papeles.

Además, ¿Qué pasa cuando el barco de Robocop surca aguas territoriales españolas? Porque, digo yo, que alguna vez tendrá que salir y entrar de los puertos vascos. ¿Dará problemas el lobo en un mundo de borregos, se endiosará el tuerto en el país de los ciegos o será difícil la convivencia del gran Gulliver en la diminuta Liliput? ¿Y, una vez en el puerto, que pasa con el armamento? ¿Más costosa vigilancia, o el patrón tendrá que llevarse a su casa la ametralladora y meterla en una caja fuerte junto a su famélica repetidora de caza? ¿O, por la noche, cuando esté anclado, será fácil objetivo de traficantes o de la ETA y además de estar atracado, será atracado?

Otra cosa preocupante es la formación en el manejo del armamento, que merece tratamiento aparte. Esto no es una escopeta de la feria. Con una cadencia de disparo de 900 tiros/minuto/cañón, si no se le ha dado la suficiente preparación y entrenamiento oportunos al Popeye que la maneja, cuando aquello empiece a escupir fuego, allí peligran los delfines, el polizón subsahariano que iba escondido en el mascarón de proa y su verga mayor (la del barco).

Imaginen una escena o, mejor, un sketch algo así:

Pesquero vasco “Atún al txuntxún”. Aguas internacionales. Calma chicha. Hora del bocata. Marineros sesteando y pensando en la parienta. De pronto suena:

-RATATATATATATÁ.!!!! –(onomatopéyico que significa una ráfaga de ametralladora)

-Cagónlaostia, Iñaki, nos están disparando ¡! –Dice uno

La torre de control, el Patxi y el rosario de su madre, saltan por los aires

-Tranquilo, es “fuego-amigo” –grita otro que tenía el pecho tatuado con un nombre de mujer

-¿Fuego amigo? Qué coño amigo, que éste viene a por daños colaterales –dirían algunos.

-Maricón el último! –dice el resto, lanzándose todos al agua.

-Hombre al agua, Hombre al agua!!  -se oyó por allí

-¿Un hombre en el agua? Por los cojones. –le contestaron- En el agua está toda la tripulación, excepto el joputa del Joseba que se está dando una vuelta en la ametralladora…

Cachondeos aparte, si todo esto se hace bien, como debe hacerse, los gastos que conllevaría, ya sean a cargo del Presupuesto o del armador (adivinen), serían tan elevados que habría que plantearse si no tendría más cuenta comprar atún Calvo en el Carrefour en lugar de ir a pescarlo a la Isla del Tesoro.

Todo este asunto vuelve a poner encima de la mesa el viejo debate del derecho a la autodefensa de las personas, cosa que siempre he apoyado. Sin embargo, la novedad en esta historia de piratas, es que supone el reconocimiento tácito de que el Estado no puede garantizar la seguridad de los individuos, cosa que, aquí y allá, a la vista de las noticias diarias, ya sabíamos, pero admitir el derecho a defenderse a los pescadores y no a otros, sería un grave error.

Un arma en sí mismo, como objeto inanimado que es, no es susceptible de bondad o maldad, ni de ninguna otra característica inherente al ser humano, son virtudes (ahora sin comillas) o defectos que corresponden exclusivamente a la persona que la empuña. Exactamente igual que un cuchillo de cocina, un destornillador o un ladrillo, cuyo uso no podemos prohibir, por más que en algunas manos se conviertan en armas temibles. No estoy abogando por la venta indiscriminada de los 44 Magnum en el Corte Inglés, pero sí una sencilla reforma de los criterios actuales de concesión, haciéndolos un poco, solo un poco, más permisivos. No es preciso reformar la Constitución, ni grandes movidas legislativas porque teóricamente el derecho a portar armas ya existe, lo que pasa es que se reconoce con cuenta-gotas, bastaría simplemente con una mayor apertura de miras, que permita a la gente de bien, a la buena gente, aunque sea bajo la lupa, tener alguna posibilidad frente a los malos que son los que están armados.

Ya es hora de superar los prejuicios de las guerras civiles ancladas en nuestro subconsciente, debemos ver en una persona armada, no a un potencial enemigo, sino a alguien que llegado el caso nos protegerá de los Hermanos Izquierdo de Puerto Hurraco, del loco de la matanza en el colegio, del toro escapado que siembra el terror en las calles y, por qué no, de los piratas.

Extractos de otras Publicaciones:

…en 100 años no hemos inventado apenas nada nuevo en ese campo. Si acaso la nata desnatada. Continuar leyendo...

Lo peor de la traición es que nunca viene de un enemigo.

El papel vital de ese mequetrefe que da un paso al frente de la muchedumbre, unas veces para linchar y otras para hacer la ola a quién ni le va ni le viene… Continuar leyendo...

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