Nanas de la Cebolleta.

 

Resulta que ahora Fran le ha puesto los cuernos con Arantxa a Belén Esteban.

Si lo sé, no es por haber visto ningún programa de TV de los que se dedican a estos personajes. Aunque me consta que esto lo dicen todos,  yo juro que me he enterado esta mañana porque el titular de semejante noticia me lo ha “colado” entre otros titulares serios, un periódico supuestamente serio.

En esta historia, que empieza a tener más personajes que las páginas amarillas, surge ahora, en tercera o cuarta generación, Arantxa, por gracia de la bragueta de Fran, y hay que remontarse muy atrás para encontrar en ella quien tuviera algún merito no ubicado en la entrepierna. Tendríamos que llegar hasta el torero que inicio toda esta saga con un par. (Obviemos que, según algunas fuentes, tampoco es un par). El resto ha surgido por roce espontaneo, en una palabra: por arrimarse la cebolleta unos a otros.

Asusta un poco. Porque, siendo malo comprobar que haya cebolletas como varitas mágicas que otorgan a la “beneficiada” (nunca mejor dicho) un medio de vida infinitamente mejor que aprobar unas oposiciones a la administración, lo peor es que, al parecer, una sola cebolleta, pueda crear toda una dinastía de donnadies, porque ese poder se corre (con perdón), quiero decir que  otorga al ungido/a de flujos corporales, la capacidad de crear, a su vez, vida mediática. Esperemos, pues, una multiplicación exponencial de estos especímenes, como la de los Gremlins  que se reproducían al mojarse. Terrible.

No sé cuánto puede cobrar Jesulín por una corrida, visto lo visto, una autentica fortuna, y, además, sin tener que volver a los toros.

Y lo que más me jode es que puede hacerlo adornándose, mirando al tendido y recreándose en la suerte, porque no tienen ellos las culpa, sino nosotros, por seguirles, por comentar sus hazañas cameras, por hablar de sus patochadas o, como yo, por escribir sobre toda esta mierda.