Humo milonguero.

 

En estos días, se nos mitinéa (del verbo mitinear: dar la brasa al personal diciendo lo cojonudo que es uno, en función del color del carnet del partido político que lleva en el bolsillo), se nos mitinéa, digo, por parte de los candidatos a las elecciones europeas. Nos cantan y nos cuentan sus propias excelencias que, como siempre en los mítines, aplauden sus correligionarios y los contrarios, bueno, los contrarios simplemente no asisten. O sea, sin convencer a nadie más que a los ya convencidos, vaya. Insisto: como siempre. Hasta ahí, nada nuevo, a excepción de que esta vez son los primeros comicios, creo, que nos pillan metidos hasta las trancas en la crisis.

 

Unos, los del PSOE, no saben qué hacer para sacarnos de esta situación. Eso es evidente, pues si lo supieran, ya lo habrían puesto en práctica, que para eso están en el poder. A las más de cuatro millones de pruebas andantes en las colas de INEM, me remito, mismamente.

 

Los otros, los del PP, dicen que los unos no tienen ni pajolera idea y que ellos (los otros) son los que verdaderamente poseen la receta. Claro, a éstos, les vale que no tienen que demostrarlo.

 

Aquí, entre nosotros y en confianza, ya les anticipo que ni unos ni otros, ni mucho menos los partidos minoritarios, tienen ni puñetera idea, nos están vendiendo humo al son de sus milongas. Pero no voy a eso. Allá cada cual, que la mentira tiene las patas muy cortas. A lo que voy es a que, vamos a ver: Si los socialistas, manifiestamente, no saben solucionar esta papeleta y, los populares, dicen que ellos, sí, pues que aquellos digan: “Españoles, como Uds. son lo más importante, convocamos elecciones para que ganen los del PP (sic) y saquen al país del atolladero. Patriotas que somos!”.

 

Claro que, por su parte, también Rajoy debería decir: “Como nosotros tenemos la pócima mágica, la panacea anticrisis, pues generosamente vamos a dársela a Zapatero porque, aunque así él se apunte el mérito, para nosotros lo primero es el beneficio del país. A Patriotas, no hay quién nos gane!” (Sí, también, lo diría)

 

“Y si no, oyes, ni para ti ni para mí:” -a coro ambos- “Hagamos un gobierno de coalición, PSOE-PP, y nos dejamos de gilipolleces, como que si cazas sin licencia entre Pinto y Valdemoro, o que si yo voy en Falcon Peregrino y tu vas en Yak-42; o que si píldoras a medida, o que te han regalado un traje del día después. Olvidamos el “tú más”, el “bla, bla, bla” y otras zarandajas. Es decir, nos dejamos de humo milonguero y nos ponemos a trabajar en serio, todos, como Fuente Ovejuna.”

 

En fin, ya veo a alguno diciéndome: “Mirusté, es que Ud. le está pidiendo peras al olmo…” Y yo contestándole: “Señor mío, es que Ud. nos está poniendo las peras al cuarto…”. Empate a peras.

 

¿No tienen Uds. la sensación de ser un rehén en manos de todos ellos? Pues yo, sí: Unos, no saben la solución a la crisis pero no sueltan el Poder para que otros, que dicen saberla, la pongan en práctica, luego ya se vería y que cada palo aguante su chupa-chups; y otros, dicen saberla, pero exigen previamente el Poder como justiprecio para salvarnos. Y nosotros en el medio, como moneda de cambio. Nos utilizan cada cuatro años para que les otorguemos la poltrona y, después, el mullido asiento, se convierte en el fin último, no en un medio para gobernar y dar soluciones, como debería ser y, a nosotros, ya cautivos y desarmados, que nos den…humo. La verdad es me siento un poco hombre público y, además, en chancletas.

 

Pero lo que más me jode es que, además de ser rehenes, debemos estar afectados por el síndrome de Estocolmo, porque ya verán cómo, cuando lleguen de nuevo las elecciones generales al Congreso, entraremos en una especie de trance amnésico y elegiremos a unos u a otros sin darles el escarmiento merecido a ninguno, vía negación del voto. Hemos de concluir, pues, que estos políticos que tenemos son el producto lógico de un electorado absurdo.

 

Y que conste (lo diré por los malpensados) que estoy abogando por una solución desde dentro de la propia Democracia, nada de salvadores de la patria. Yo esperé casi 30 años para poder votar…en blanco, llevo otros tantos haciéndolo puntualmente y quiero poder seguir haciéndolo. Por tanto, cosas como las del gallego bajito, con bigote y de voz aflautada, hay que dejarlas donde están, y si fueran unos metros más profundas y boca abajo, mejor. Pero creo que ha llegado el momento ya, tras 6 lustros de ir a las urnas, de no conformarnos con ser demócratas, sino que además debemos exigirnos ser votantes maduros y, visto lo que da de sí nuestra clase política, de que utilicemos la papeleta electoral a modo de pai-pai para disolver el humo milonguero.

 
Es curioso a la vez que nefasto este fenómeno consistente en un  “electorado incondicional y a todo riesgo” del que parecen disfrutar los partidos políticos en España, gracias al cual, pase lo que pase: no pasa nada, y cuyas causas parecen subyacer en lo más profundo de la psiquis del demócrata novato español, que utiliza su voto como una reafirmacíon de sus propias convicciones en lugar de dar, con él,  la aprobación o el suspenso a aquellos encargados precisamente de representarle a él y a esas ideas. Pero esto es algo de lo que trataré otro día, cuando vuelva a tener ganas de hablar de política.

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