Cerveza para dar y tomar.

 

Hay personas que no entienden de cerveza y todas les parecen iguales. No pasa nada. A lo mejor, por el contrario, son magníficos sommelier o, yo que sé, tienen buena mano para la fontanería. Lo digo con todos mi respetos, que conste, porque no hay por qué saber de cerveza.

Uno, que se permite cierto sibaritismo de andar por casa en algunas (pocas) cosas, tiene en la nevera unas cuantas marcas y tipos de cerveza. Nada espectacular, basta con escudriñar detenidamente los estantes del Carrefour y, si quieres ser internacional, miras también los de la Modelo de Elvas.

Entonces, llega un amigo a tu casa y le ofreces una cerveza. Tengo esta marca, y esta y la otra. Cual prefieres? le preguntas, mientras abres el frigo que ciertamente impresiona por la profusión de latas, botellas y botellines de todos los colores. El, te contesta: me da igual. Y tú, intentando no exteriorizar cierto placer que te invade en ese momento, te dices pa tus adentros: Estupendo, este es de los medaigual. Cosa obvia, por otra parte.

Para estos casos, también las grandes superficies, que piensan en todo, tienen una “especialidad”: la marca Nisupu. O la blanca de oferta, o el 10×1, o yo qué coño sé. En definitiva: barata y para qué engañarnos, consiguientemente, mala. Sin embargo, esa “delicatesen” hay que tenerla siempre en casa, para eso, para estos casos del medaigual: Para dar. Ah, que te da igual? -piensas- pues toma, cerveza…“de la de dar”.

Eso sí, mientras se la sirvo, yo siempre suelo contar que es una marca nueva que he descubierto y que me parece que está muy conseguida y tal, porque yo creo que las cosas que regalas, y la cerveza es una más, si las adornas con una pequeña historia, quedan mucho mejor y no cuesta nada. Por ejemplo: A un tipo que le gusta Antonio Machín, tú le obsequias en Navidad con el primer LP de vinilo que publicó. Muy bien, perfecto. La verdad es que lo compraste por interné, en Ebay, cosa que resulta bastante sencilla y que haces sin dificultad desde tu sillón, pero si, en lugar de esto, le cuentas que en tu último viaje a Londres, en una tienda diminuta del Soho, tras mucho buscar, lo viste y te dijiste a ti mismo: Este es para mi amigo fulanito, entonces la cosa queda más redonda, con mucho mas glamour. No es una mentira en toda regla, si acaso es añadir un poco de fantasía, que no hace mal a nadie. Pues bien, con la cerveza, igual.

Tras esto, queda preparado el ambiente,  el amigo agasajado, toma la bebida y echa un trago pausado, armonioso y ritual, lo saborea, se relame los labios y chasquea la lengua contra el cielo de la boca, degustando agradecido aquel bebedizo para iniciados que acabas de darle, y dice: está buena, muy buena. Y yo pienso: Estupendo, te has convertido en el cervecero del año por méritos propios. Mientras yo me guardo, al fondo, en un rincón del frigorífico, las buenas para mí.

Pero, he ahí que el otro día, fui yo el que visitó a un amigo. Se excusó conmigo por habérsele terminado la cerveza y me ofreció vino, abriendo la puerta de una enorme vinatera de esas con temperatura regulada que contenía botellas de todos los tipos y, yo, cuyo conocimiento de vinos es muy escaso, me encogí de hombros y dije: Cualquiera, me da igual.

En aquel momento, me sentí coronado. Ideas relativas a las moralejas y a la horma del zapato, vinieron a mi mente. Pero ya no tenía remedio. Me lleno la copa de una botella ya abierta previamente que, según me contó, era muy bueno y le traía expresamente un bodeguero amigo suyo de un pueblo de Zamora…

 

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8 thoughts on “Cerveza para dar y tomar.

  1. Te obsequiaron con tu misma medicina. Eres un artista. Me has emborrachado porque conseguistes que os viera , en mi imaginacion, a los dos, saboreando tan exquisitas bebidas. Cuando compre, el periodico, te ofrecere ser redactor jefe. Un abrazo, amigo.

  2. Bueno, supongo que tendrás en tu nevera alguna de la marca “nisupu”, porque yo soy de las de me da igual…., pero me gusta acompañada de una tapita de queso, y ese sí que lo prefiero puro de oveja y si es de La Serena…mejor.
    Enhorabuena!!!!

  3. Seguro que sin entender de vino distingues un buen Rioja de un Caprabo y si lleva tiempo abierto, ni te cuento.
    Pues lo mismo le pasa a quien invitas a una cerveza y no entiende. No seamos ratas con esas cosas que así se ganan o pierden amigos.

  4. JA,JA,JA..YO TAMBIEN SOY DE LAS QUE NO BEBE CERVEZA,POR ESO PIDO AGUA,ASI NO ME PASA LO QUE TE OCURRIO A TI.
    AMIGO JOAQUIN,COMO FUISTE TAN INGENUO? SIN DARTE CUENTA CAISTE EN TU PROPIA TRAMPA,Y LO PEOR ES QUE YA FUE DEMASIADO TARDE PARA RETROCEDER.
    PERO ME HE REIDO UN RATO…(SIN MALA INTENCION)
    UN BESO…..ANA

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