A la mujer de mis sueños.

A la mujer de mis sueños

 

Mi querida y vieja amiga,  permíteme hablarte con toda sinceridad y como mejor proceda, en este lugar y fecha que a recordar no acierto,

Expongo:

  • Que llevo, como sabes, esperándote toda la vida; toda la mía, al menos.
  • Que, cuando era un niño, cree tu concepto, sin cara y sin imagen, y me lo eché a pecho.
  • Que te alojaste en mis vísceras como una tenia solitaria y fuimos dos almas en el mismo cuerpo.
  • Que te he sudado por todos mis poros en los días que reía y, en las penas, te he supurado; eras la Luna en las noches de luna y también iluminabas las noches de perros.
  • Que he comparado contigo a cada mujer que me encontré en el camino. Al principio te creí en todas; al final, ninguna resistió el intento.
  • Que después de cada fracaso, contigo en bandolera, me eché a andar de nuevo.
  • Que, como ves, he cumplido, no te falta un detalle para ser la mujer de mis sueños.
  • Que, sin embargo, han sido tantos años de espera que, incluso a veces, es verdad, me ha parecido muy desconsiderado tu retraso. Lo siento.
  • Que, también me disculpo, por pensar en algún momento que, si llegaras ahora, la felicidad no ocultaría que hemos perdido demasiado el tiempo.
  • Que qué tienes tú que no tengan otras. ¿Acaso solo eres la ilusión de una mente loca? Perdóname. Pero alguna vez, de esas veces desesperadas, preguntándomelo me he descubierto.
  • Que, para mi mal, te endiose y te convertí en mi estrella; pero los dioses no existen y las estrellas están demasiado lejos.
  • Que, no lo tomes como un reproche, pero mientras yo naufragaba, tú eras la referencia,  a salvo en tierra firme, como el lejano faro del puerto.
  • Que, en fin, de un tiempo a esta parte, me he convencido de que no solo no vas a venir, sino de que me estás esquivando. Eso es lo que pienso.
  • Que te sigo queriendo; que se me acaba el Tiempo; que ya no te espero.

Por todo ello y a pesar de ello, quiero que sepas mujer de mis sueños que, en este punto, me despierto.

Extractos de otras Publicaciones:

…en 100 años no hemos inventado apenas nada nuevo en ese campo. Si acaso la nata desnatada. Continuar leyendo...

Lo peor de la traición es que nunca viene de un enemigo.

El papel vital de ese mequetrefe que da un paso al frente de la muchedumbre, unas veces para linchar y otras para hacer la ola a quién ni le va ni le viene… Continuar leyendo...

8 thoughts on “A la mujer de mis sueños.

  1. Si despertaste en ese punto, recuerda que también se puede soñar despierto y que a veces los sueños se cumplen, por mi parte y como siempre darte las gracias, ya sabes…me gusta como escribes…

  2. Que quieres que te diga, mi amol, sabes que tesperé en la esquina con mi pañuelo colorao y las botas de montá, pero como no te gusta la caza, lo tuvimos que dejá.
    ¿Quien es ese militá, questá en la esquinita parao con sus botas de montá y su pañuelo colorao?
    Pues era yo, jartito de esperá, Quini shiquillo¡¡¡, cuando te vas a enterá que llegá tarde no es llegá? y si no que se lo pregunte al de los ejes engrasaos ¡¡¡ coño pero si me gustan que chirrien pa que los quiero engrasao!!!
    Ya sabes que me tuve que ir sin queré, llegaron los grises y me dijeron: Ote vas o te tengo que detené y me fui de tuvera y ala verita mia, mañana cuando tu quieras pero ven a la hosa so mmamon¡¡¡
    de el milita de tus sueños.

  3. Espero que te hayas despertado a tiempo para no darte un trompazo. Esa mujer no existe en tu vida. Lo escrito esta muy bien como siempre. Un ahrazo desde La Antilla.

Deja un comentario